Nos intentamos encajar en la normalidad cuando en realidad somos todo menos normalidad.

Cuántas veces en su vida se ha encontrado con una persona incompetente y lo ha asumido como prácticamente «error de fábrica». En esa experiencia este individuo se consideraría que carece de brillo en lo profesional y despierta rápidamente en nosotros cierto rechazo.
La COMUNICACIÓN EMPÁTICA será en este caso el único aliado para lograr que esa sensación de rechazo no se convierta en queja, enfado, insulto, denuncia, etc.
Cada vez que nos cerramos a entender la circunstancia de la persona que tenemos frente a nosotros, estamos inevitablemente haciendo una limitada gestión de nuestro talento como persona y bloqueando muy probablemente la de esa persona también.
La normalidad es precisamente conformarnos con nuestro enfado frente a la incompetencia de otro/a. Si eludimos cuestionarnos si nuestra participación condiciona la mejora de otro ser humano, estamos queriendo normalizar una situación que ya de por sí no es normal.

La gestión del Talento Humano es precisamente entender que las personas son imperfectas. El acierto y el fracaso van de la mano. Si hemos detectado una dificultad o una oportunidad (ambas por igual) somos cómplices de ese desarrollo y hemos de colaborar de la manera que sea posible.

 

Notas_Lanormalidad_AnalizandoInteligencias

 

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