Neurogenesis_analizandointeligencias_2

Una vez somos capaces de analizar y diferenciar prioridades para mejorar el rendimiento de nuestro proyecto, e identificamos qué lo puede bloquear, ya podremos entrar en acción.
La toma de decisiones en un proyecto supone en muchas ocasiones superar límites establecidos con el tiempo; crear nuevas estructuras mentales que suponen un nuevo entendimiento por parte de dirección y en cascada a todos los componentes de la organización.
La acción necesita un trabajo previo de análisis y observación del proyecto. Si esto no sucede, la acción será precipitada y por lo general no adaptada a la realidad. Este tipo de acción reactiva, crea inseguridad e incertidumbre porque no ha tenido la reflexión suficiente y por tanto tampoco podrá ser explicada por el responsable que la haya tomado. Sobre todo en decisiones que atañen a la vida de las personas que participan de un proyecto, el análisis de los factores implicados es fundamental para desarrollar una correcta dirección y trabajo colaborativo.

Todos los participantes de un proyecto empresarial han de poder acceder a la información para así cumplir a nivel ejecutivo, dado que los datos nutren la capacidad de decisión.

El acto de decidir y poner en acción en si mismo es un ejercicio mental que requiere una fuerte determinación, en ocasiones llegando a crear rupturas de dinámica mental y creando de esta manera nuevas neuronas que soporten esta nueva versión ejecutiva. Es por eso que liderar un proyecto y llevarlo a cabo de una manera óptima (sin ponerse límites individualmente) puede crear neurogénesis; nuevas conexiones neuronales que optimicen nuestro rendimiento.