Rendimiento_analizandointeligencias

Desarrollamos los proyectos y creamos muchas líneas de acción paralelas; todo tiene que funcionar y cumplir con lo planificado. Uno de los grandes incovenientes en la actualidad son los embudos laborales: profesionales “apagafuegos” que con su mejor intención tratan de ser resolutivos y caen en un caos organizativo y temporal.

Los embudos laborales son uno de los grandes pesares profesionales de esta era 2.0 de acceso ilimitado a la información, en la que “se calcula que un usuario medio consulta el smartphone 150 veces al día” como cita el informe sobre la Sociedad de la Información en España (SIE). Si consideramos un embudo nuestro propio móvil (que es una herramienta de trabajo muy habitual por otro lado), la dinámica está creada, todo se acumulará en tu embudo de día.

La acumulación de tareas frena el fluir de la organización en la toma de decisiones, fundamental para poder desarrollarse a nivel estrategico.

Otro posible freno de trabajo es el intercambio excesivo de información. Este hecho puede suceder de múltiples maneras. Desde estar en copia en todos los emails de los trabajadores de una empresa a realizar reuniones constantes con cada proyecto, son acciones con un porcentaje de productividad bajo. El responsable de la organización, departamento o proyecto ha de ser consciente siempre que el objetivo a cumplir (la visión empresarial) está en sus manos y si accede a todos los detalles tanto virtual como presencialmente, perderá la claridad del proceso, algo fundamental a nivel de liderazgo de equipo.

El rendimiento implica la priorización de objetivos, establecer un orden y un criterio lógico para que todos los participantes del proyecto comprendan dónde están y hacia dónde van.

Propongo dos vertientes de análisis: desde el rendimiento tangible y desde el rendimiento intagible. Ambas opciones se retroalimentan y se necesitan la una a la otra para poder dar a la empresa el equilibrio perfecto, desde la más alta dirección al personal temporal recién llegado.

1) Tangible
Todo lo cuantificable a nivel de resultados se considera tangible. Aquellas actividades relacionadas con los racional y organizativo como el desarrollo de presupuestos, establecimiento de procesos de calidad, correcta respuesta via email, cumplimiento de agenda/fechas límite, puntualidad…son todas acciones que requieren un alto nivel de lógica y control de la situación. Aquellos trabajadores que encajan con los conceptos de lógica y control, serán perfectos en ofrecer un alto rendimiento tangible.

2) Intangible
Aquello que se cuantifica a nivel de visión empresarial tanto a nivel humano como estratégico, es intangible.
Todo lo que representa la parte creativa y flexible de un proyecto que lo hace tener vida y personalidad propia. Desde la amabilidad en el saludo cada mañana, idear soluciones atípicas para activar procesos, reconocer en los proyectos qué pueden aportar a nivel humano a su equipo, identificar cuándo hay trabajadores que se encuentran en un momento personal difícil y buscar soluciones adaptadas….,toda aquella acción que se plantea desde una perspectiva personalizada y en detalle.
Los trabajadores dentro de una organización que destaquen por su trata cercano, que propongan planteamientos creativos serán el rendimiento intangible y fundamental dentro de la corporación.